miércoles, 24 de septiembre de 2014

III Certamen internacional de microrrelatos Cardenal Mendoza

 
Aún tenemos una semanita para presentar nuestros microrrelatos al






III CERTAMEN INTERNACIONAL DE MICRORRELATOS
“CARDENAL MENDOZA”

 
 
 
Para ver las bases pincha en la foto:

http://www.romate.com/files/Bases_III_Certamen_Internacional_Cardenal_Mendoza.pdf

martes, 23 de septiembre de 2014

Los años de la ballena, de Antonio Díaz González


Bueno pues ya puedo dormir tranquilo, ya lo acabé. Los últimos capítulos han sido estresantes, ya no sabía de donde sacar hueco para sentarme un ratito a leer. Y es que así es Los años de la ballena, una historia que te engancha desde el primer momento hasta la última página.
Nuestro compañero Antonio ha entrelazado magistralmente dos épocas muy importantes de nuestra historia contemporánea: la guerra civil y su posterior postguerra, con el tiempo de la transición tras la muerte de Franco. Todo ello aderezado con un relato de intrigas, sospechas, persecuciones, misterios... al mejor estilo Agatha Cristie. 
Enhorabuena Antoñín... ahora a seguir trabajando que aún te queda mucho por compartir.

El idioma de las señales, de David Verdugo Abad



Tan sólo dos ratos he necesitado para devorar esta magnífica obra de nuestro compañero David Verdugo, porque una vez que empiezas y acabas cada uno de sus relatos, resulta imposible no pensar "...uno más", y así hasta el final.
Enhorabuena David, pocas veces he tenido la ocasión de leer una prosa poética tan bien elaborada y de tanta profundidad, tanto lingüística como filosófica. Vamos que me ha encantado.
Espero de corazón que este sólo sea el primero de una larga obra literaria.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Homenaje a Félix Grande

Os dejo aquí un imperdible:



Y es imperdible porque no te lo puedes perder. Grande Félix, Félix Grande.

Mujer bajo la lluvia


Nuestra Compañera María Dolores Galán nos envía esta interesante invitación. Se trata de la presentación del libro Mujer bajo la lluvia de Julia Bellido. Muchas gracias Loli.

Aprovecho para comunicaros que cualquier información de carácter literario que queráis compartir en este blog podéis enviarla al correo del CLL: colectivoletraslibres@gmail.com

sábado, 20 de septiembre de 2014

Decidió que no volvería a visitar a sus padres tan a menudo,  para qué, si no hablaban casi y cuando lo hacían, repetían una y mil veces las mismas historias aburridas de cuando eran pequeños,  ella y sus hermanos. Era cansino ya sentarse en aquél destartalado sofá de terciopelo azul, que tantas batallas de cruzados había aguantado. Descolorido y deformado, ocupaba un lugar de honor en el viejo salón de la casa, rodeado de viejas mesas estufas, con paños de crochet y piezas de latón descoloridas. Le daba asco sentarse en ese sofá, donde antes  echaba la siesta después de leer un cuento. Ahora , al visitar a sus padres, debía pensar en que hueco se sentaría para no hundirse, poniendo  los cojines  que lo adornaban, como soporte donde aposentar su triste culo de hija desarraigada. Las visitas de cada domingo eran  cada vez mas espaciadas y excusadas con pretextos que sus padres aceptaban sin mas, sabidos que no podían decidir cuando les gustarían que sus hijos los visitasen. 
Los ojos cansados de sus padres pedían  ayuda, pero la boca callaba la amargura de no sentirse protegidos en esta edad madura, donde los huesos duelen tan solo con nombrarlos. No pedían lo que esperaban se les ofreciera por puro cariño filial, deseando que parte del cariño que ellos dieron a sus hijos, les fuera devuelto con creces. 

Callaban cada mañana. Lloraban cada noche

Hoy debía visitarlos, ya que los problemas económicos de la pareja, estaban saliendo a flote y era evidente que el dinero faltaba en casa. Había que pedir ayuda

Sus padres abrieron la puerta. Fijaron la mirada con sorpresa sonriendo al hijo pródigo y, cubriendo la mesa, sacaron sus mejores manjares que hacinados en la cocina, temían descomponerse.

 Un día feliz para los padres. Un día tedioso para la hija, 

La Griega de AndaluCái

Érase una voz



 
Érase una voz tan dulce, tanto, tanto... 
 
que a todos complacía.
 
Incluso se complacía a sí misma, tanto, tanto...
 
que se corrió la voz.